BDSM

¿Cuál es el límite en el BDSM?

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Te atrae el BDSM, más ahora que están tan de moda. Y es posible que te acerques a un club de BDSM, que hables por internet con otras personas que también están interesados o que lo practican. Pero, ¿y el límite? ¿Existe?

Lo cierto es que sí que hay límites en las relaciones de BDSM y éstos han de imponerse antes incluso de practicar una sesión de dominación y sumisión porque ambas personas, tanto el dominante como la sumisa, han de dejar claro lo que quieren conseguir y lo que no les gusta.

Para conseguirlo, puede hacerse por la vía oral o bien por escrito (nuestra recomendación es que lo hagas siempre por escrito porque toma más tiempo escribirlo, puedes pensar mejor si hay algún límite o algo que no te guste o no quieras hacer y así apuntarlo y, sobre todo, queda una prueba escrita). Esto no es solo cuestión de la sumisa, también el dominante puede tener sus límites.

Hoy día hay muchos tipos de límites porque pueden estar en cuanto al grado de dolor o castigos que se van a imponer, a la temporalidad, etc.

En general, los límites más conocidos y los que se pueden poner en varias prácticas de BDSM, son:

Límite absoluto. Es aquel límite que no se debe sobrepasar en ningún momento porque puede terminar con la sesión de BDSM o con la relación Amo-sumisa que se tiene. Suele ser algo en lo que se está en contra por completo, como podría ser un trío, una orgía o que el Amo cediera a la sumisa a otra persona.

Límite negociable. Son aquellas prácticas en las que, solo bajo circunstancias excepcionales o específicas, se podría sobrepasar. Por ejemplo, dar unos azotes en el sexo solo cuando el orgasmo estuviera a punto de llegar, o situaciones en las que, bien por la excitación, o porque se confía mucho en esa persona, se pueden permitir esporádicamente.

Límite de aprendizaje. Se trata de situaciones en las que, aunque se ha establecido un límite en una práctica concreta, el dominante intenta sobrepasarlo, siempre con seguridad, para intentar que la sumisa vea que es capaz de hacerlo. Este límite es muy utilizado por los dominantes ya que, sobre todo al principio, las sumisas pueden límites muy cerrados, no porque no les pueda gustar, sino por el miedo a que pase algo que no les guste.

Límite positivo. Es una aceptación de límites con algún condicionante.

Sin límites. No hay restricciones a lo que el dominante quiera hacer.

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