BDSM

¡Cuidado, no te quemes!

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Seguro que alguna que otra vez te has acercado a una vela y has cogido la cera que se derramaba. Al principio, esto es algo que muchos niños hacen en Semana Santa pero sabes que, la primera cera que cogen, está caliente y puede quemar. Sin embargo, se consigue hacer una bolita que después van agrandando poco a poco. Es quizá uno de los juegos preferidos de los niños y quizá tú también habrás jugado.

Pero, ¿y si te decimos que en el BDSM el juego con las velas puede ser uno de los más sensuales y eróticos que existe? ¿Y si has estado mirando las velas de una manera muy diferente a como deberías? Porque sí, las velas pueden llevarte a un placer muy erotizante. Solo tienes que probar y tener un poco de seguridad.

Ante todo, te vamos a aconsejar que no utilices ni las velas de gel ni las velas de cera de abeja porque pueden quemar la piel o dejar una marca muy fea. Es por eso que se recomienda el uso de otras velas que no sean esas para evitar dolores innecesarios a la persona que va a tener que soportar la cera en su piel para que no queden señales.

Ahora bien, ¿qué debes tener en cuenta en los juegos con velas?

Anímate a comprar velas con aromas o de un determinado color. Para que te hagas una idea, y es algo que no muchos conocen, cuando compras una vela oscura, ésta va a quemar a una temperatura más alta que los colores claros. De esta forma es mejor, para empezar, hacerlo con colores claros que quemarán menos.

Lo mismo ocurre con las marcas de velas o las formas de las mismas, también van a influir en cómo se van a quemar y pueden hacer que sea más o menos dolorosa. Si nunca has probado con velas deberías consultar con algún experto para que te asesore en este tema.

La temperatura que tienen las velas suele ser constante. Pero puedes variarla en la cera. Te explicamos: si echas la cera a una altura muy baja de la persona, ésta quemará más que si lo haces a una altura mayor porque, cuando llegue, va a estar algo más fría, no mucho, también hay que decirlo.

El dominante será la persona que decida si gotear o bien verter parte de la cera. Ya dependerá del juego que se lleve a cabo. Por supuesto, hay que tener en cuenta los límites de la sumisa y lo que va a necesitar en cada momento. Pero es el dominante el que domina y el que controla la vela. De hecho, es habitual que, para que la persona no sepa nunca cuándo va a quemarse, se le venden los ojos para que esté más consciente del tacto.

Cuando la vela se deje en un lugar, es mejor que esté bien apoyada y, en su caso, apagada. Esto evitará accidentes que puedan provocar un incendio o quemaduras graves.

Has de tener mucho cuidado a la hora de echar la cera en el cuerpo. No solo hay que preparar el cuerpo antes, bien erotizándolo o con algún aceite especial, sino también después de esa sesión para evitar que queden marcas. Es normal que, una vez se retire la cera, quede una marca pero aplicando una crema es posible que, en unas horas, desaparezca del todo.

La posición normal de un juego con cera suele ser la de tumbado ya que puede acceder más fácilmente a más partes del cuerpo y hacer que sea más sencillo jugar con la sumisa y provocar distintas reacciones.

Por supuesto, hay que tener cuidado con la seguridad de la sumisa y no verter cera en las zonas más sensibles, o al menos no demasiado cerca, así como en orificios nasales, la boca, etc. para que no se taponen.

El juego de las velas puede ser uno de los más divertidos para dominantes y sumisos si se sabe utilizar con seguridad y se controla la vela. Además, te sirve como “preámbulo” para otro tipo de juegos que se pueden hacer después o que pueden estar incluidos en este. Solo hay que tener imaginación para introducirlo en las relaciones de pareja dentro del BDSM (o incluso fuera del mismo).

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