DISCAPACIDAD

El sexo que nadie quiere ver

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La sexualidad es algo que ha formado, forma y formará parte de cada persona. Pero al igual que ocurre con el físico, que no en todos el mismo, la sexualidad tampoco lo es. Y no hablamos de la diferencia de sexos, sino de un colectivo que nunca se relaciona con el sexo, o que se piensa que no lo practica: las personas con discapacidades.

Hay que partir de la siguiente premisa: “El sexo es para todos” y las limitaciones en discapacidad no tienen por qué privar a nadie de mantener relaciones sexuales. No importa que te falte una pierna, que no puedas moverte, o que necesites ayuda para conseguir levantarte todos los días; el sexo también forma parte de ellos y es algo de lo que no se habla, o que parece que es un tema demasiado peliagudo para hacerlo.

Cuando una persona discapacitada se enfrenta a las relaciones sexuales, si ha tenido una educación abierta y adecuada sobre el sexo, sabrá reaccionar ante esos momentos, sabrá lo que puede y no puede hacer, lo que le va mejor y lo que no. En definitiva, tendrá la información sobre sexo necesaria para disfrutar y hacer disfrutar a su pareja.

Desgraciadamente, esa información no está al alcance de todos y es que muchas veces hay que investigar mucho para encontrar algo sobre educación sexual para personas con discapacidad, incluso por internet, creando la falsa idea de que los discapacitados no tienen derecho a su sexualidad o a las relaciones sexuales.

Uno de los problemas que muchos discapacitados tienen es la falta de intimidad. El hecho de estar impedidos no quiere decir que necesiten vigilancia las 24 horas, también requieren de espacio y de hacer cosas que les gusten a ellos, incluso mantener relaciones sexuales. De hecho, puedes ver algo de esto en el documental “Yes, we fuck” donde se habla sobre sexo en una pareja de parálisis cerebral.

En palabras de Nayara Malnero, “hay que reinventar la sexualidad” cuando hay una discapacidad sobrevenida. Porque el sexo no está fuera del alcance de nadie y al igual que le ayudamos con otras cosas cotidianas como comer, beber, etc., también hay que hacerlo para que satisfaga su cuerpo.

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