BDSM

6 puntos que no deberías aprender de 50 sombras de Grey II

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El libro 50 sombras de Grey ha supuesto un antes y un después en cuanto a la sexualidad. Y eso, aunque en América el género erótico era número uno en ventas entre el público femenino.

Sin embargo, en el libro hay varios aprendizajes que no se deberían aprender, sobre todo en el caso de las mujeres. ¿Quieres saber qué otros aprendizajes son esos?

Poseer a una persona no es cuidarla ni amarla. A lo largo de 50 sombras de Grey, Christian no deja de repetir que Anastasia es suya, solo suya. Y no estamos diciendo que esto sea algo malo, porque no lo es. Hablamos del BDSM y en él una persona es “posesión de otra” porque esa otra persona quiere, dejemos esto claro. Una mujer que no ha tenido relaciones sexuales, que no conoce el sexo, que nunca ha tenido novio, cuando se encuentra en este tipo de relación lo único que piensa es que es lo normal, o que no se hace nada malo. Y esto parece que lo que está diciendo es que no pasa nada, que así es mejor. En la vida real, al margen del BDSM, o mejor dicho, amparándose en el falso BDSM, muchos hombres “poseen” a mujeres utilizando la violencia, los ataques verbales, el acoso, etc. Y eso no es así. Poseer a una persona no significa que con eso la ames o la estés cuidando, solo le quitas la libertad que tiene porque esa mujer es posible que no te haya dado permiso para hacerle eso, o lo haya hecho coartada por tu forma de ser.

El abuso emocional es doloroso y no se debe tolerar. Como recordarás, en la novela hay varios fragmentos en los que Christian le dice a Anastasia cómo debe sentirse o actuar, aun cuando no estén juntos. Cuando una persona te controla al punto de decirte lo que debes y no debes sentir, créenos, no es una relación sana. Ni siquiera los profesionales del BDSM hacen eso con sus sumisas. Son personas que tienen voz y voto, que pueden sentir lo que quieran, hacer lo que quieran, pero que, cuando se trata de meterse en el papel de sumisa, han de obedecer a su Amo y éste tener muy claras las limitaciones y reglas que su sumisa le ha puesto. Cuando empiezas a dudar de tus propios pensamientos y sentimientos, cuando esperas que sea la otra persona la que decida todo por ti, entonces acabas de tener una relación donde has dejado de tener voz.

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