Ysabel Velásquez

Intimidad al descubierto

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Grabar un video erótico es una fantasía sexual muy común. Con la ubicuidad de los dispositivos móviles – teléfonos inteligentes y tabletas – una cámara de vídeo es algo que todos tenemos a la mano, y pareciera algo inofensivo usarla para satisfacer nuestro deseo de ser estrella porno por un día, así qué ¿por qué no caer en la tentación?

Antes de decidirte a hacer click en grabar es importante conocer algunos aspectos del fenómeno del porno de venganza – o simplemente “pornovenganza” – , algo que se ha masificado con el uso de las redes sociales. Se trata de la viralización de videos y fotos explícitas en la red, que pueden ser compartidas en juegos eróticos consensuados como el sexting,  adrede cuando rompemos con nuestra pareja con la intención de hacer daño, o por un tercero, y hasta sólo filtrarse a la nube por los mecanismos que por defecto traen activados algunos móviles. Una vez que algo toca el internet queda allí para siempre, si bien ha habido casos en los cuales el derecho al olvido se ha hecho efectivo tras largos juicios, aunque un contenido se intente borrar siempre hay rastros y posibilidad de que alguien que lo haya descargado lo continúe compartiendo por el morbo que genera todo lo relacionado con el sexo; esto inevitablemente afecta la reputación de los involucrados pues aunque todas las prácticas sexuales son válidas, nadie debería verlas. Todos tenemos sexo, sí, pero tras puertas cerradas y es nuestro derecho preservar la intimidad. Es un hecho que nadie tiene una vida totalmente privada con la tecnología y esto es un ejemplo extremo, que puede llevarte a ser famoso/a por un motivo que precisamente no quieres ser recordado.

Este material sexual digital puede convertirse en herramienta para el acoso, la extorsión y para el escarnio público. Se trata de una situación que marca la vida y condiciona las oportunidades académicas, personales y laborales de las personas involucradas y tiene un gran impacto sobre las familias – y más aún en la mujer por el machismo imperante – , lamentablemente es una marca indeleble de un momento de placer  –  con infinitos testigos-  testigos que da a los demás la potestad de juzgar a los protagonistas.

Un caso terrible de pronovengaza fue el de Tiziana Cantone, la italiana que terminó suicidándose por un video de una felación que compartiera su ex novio. El video fue tan viral que hasta se burlaron de ella en la televisión nacional. Intentó irse de su pueblo y cambiar de identidad pero fue imposible. Otro, en mi país Venezuela, fue el de un trío protagonizado por las actrices Érika Swarzgruber, Yorgelis Delgado y el cantante de reguetón Kent James, quien era la pareja de Érika, la más perjudicada pues su prometido actual suspendió su boda después de ver el material, el cual fue subido a la red tras 8 años de su grabación.

¿Aún quieres grabarte? Hazlo con una cámara digital no conectada a internet. Disfruten juntos verse en pantalla y bórralo, asegurándote que no hayan copias. No permitas que un momento de placer dañe todo tu futuro.

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