BDSM

Las 10 reglas de oro para los azotes

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El BDSM es una de las prácticas sexuales que más de moda está en estos momentos y son muchas las parejas que se animan a probar las restricciones, o los azotes. Ahora bien, aunque en realidad es algo que se hace en la intimidad, que es consentido por ambos, ya que, de lo contrario, no se podría llevar a cabo; y que además supone romper un poco con la rutina que se tiene a nivel sexual, también hay que saber cómo hacerlo para no cometer cualquier erros que, aunque no lo creas, si se comete puede ser la primera y última vez que probáis.

Por eso, aquí van las 10 reglas de oro para los azotes:

  1. A la hora de dar un azote, ten en cuenta que necesitará una superficie donde poder apoyarse. No es cuestión de dar el azote así, sin más, porque el impulso puede desestabilizar y eso puede ser peligroso.
  2. Cuando se da un azote debes tener en cuenta una cosa: fuera anillos, pulseras y otros elementos que puedan herir la piel de la otra persona o dejar una marca o moratón.
  3. Antes de golpear, es necesario dar un masaje para calentar la zona. No es cuestión de empezar a zurrar y ya, necesitas prepararte para ello o dolerá mucho más.
  4. Cuando se trata de azotes hay que ir subiendo la intensidad poco a poco, variando la presión y los golpes. Podrías empezar primero con los pantalones puestos y después, conforme veas la resistencia, ir retirando prendas de ropa hasta quedar desnuda. Ten en cuenta que no se trata de dar un azote para que no se pueda sentar.
  5. Procura azotar en la mitad inferior de cada nalga, es donde tienes más carne y donde puede doler menos (que no decimos que no duela). Ten cuidado en otras partes como por ejemplo las rodillas, las piernas, etc. que son muy dolorosas.
  6. Tras un azote es importante dar un masaje corto para aliviar un poco el dolor y hacer que siga siendo agradable. Si no lo haces, es posible que no haya una segunda vez.
  7. Los azotes en la vagina pueden gustar, pero nunca cerca del clítoris o de su entrada porque ahí duelen mucho más. Ya dependerá de la resistencia que se tenga.
  8. Si no quieres cansarte con la mano, puedes utilizar otros elementos que sirven para dar azotes pero, cuidado, pueden doler mucho más que la mano así que tendrás que probar antes de insistir con ellos.
  9. Un azote puede servir para que se excite más, lo notarás si se humedece más rápido o se mueve inquieta cerrando sus piernas.
  10. Si buscas inspiración en azotes, en internet tienes algunas ideas pero cuidado con ponerlas en práctica sin seguridad.
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