La Mirilla de Cupido

¡Abajo las bragas, esto es un atraco!

bragas

¡Sshh, shhhh! ¡Hey tú! ¡Sí, tú! ¡abajo las bragas que esto es un atraco! Vengo a que te bajes las bragas

¿Que por qué? ¡pues porque va siendo hora que te destapes! ¡Que te descubras! ¡Que te reveles y seas tu misma! ¡que te conozcas de una maldita vez!

No me cabe duda de que mientras vivamos en una sociedad dominada por el patriarcado, los hombres nunca se podrán expresar como realmente son, pero mucho menos podrán tratar a las mujeres como realmente se lo merecen.

Desgraciadamente las mujeres a lo largo de toda la historia venimos marcada por una fuerte represión en todas las áreas de su vida. Especialmente hemos sufrido un gran sometimiento en el ámbito de la sexualidad. Nos han anulando nuestro propio deseo y nuestro placer. Una opresión que limita lo que debemos sentir, cuando debemos sentirlo, con quien debemos sentirlo… Un precio demasiado alto ¿no creen?

Hemos vivido con prejuicios, con mitos, con tabúes, con vulnerabilidad, con desconocimiento de nuestra propia identidad sexual. Hemos sufrido adoctrinamiento, manipulaciones psicológicas, ya sea, en el nombre de algún dios o simplemente por mantener nuestra propia RE-PUTA-CIÓN.

Adoctrinadas como ganado, con el fin de limitarnos a una vida intima nula y ausente de toma de decisiones, hasta llegar al punto de negarnos por completo el placer con la práctica tan aberrante de la ablación del clítoris.

¡Tú! ¡Mujer, despierta, conócete, explórate, descúbrete, ábrete, mímate, quiérete, amate, respétate, decídete, muéstrate! ¿No crees que es hora de tomar las riendas de tu vida y de tu propio placer? Es hora de no sentir vergüenza, pudor, miedo, por sentir placer en tu propio cuerpo. No sentirte juzgada por masturbarte, por explorar tu propio cuerpo, por proporcionarte algo tan sumamente natural como caricias.

Basta de represiones, de manipulaciones, de prejuicios y tabúes.

Libérate de cargas mentales, de esa mentalidad opresora que te aleja de conocer tu propio cuerpo y vive tu sexualidad de manera sana y natural. Créeme que no hay absolutamente nada malo. ¿A qué si te pica el codo te lo rascas? ¡Pues si te pica… te lo rascas igual!

Decide por ti misma y amate. No permitas que nadie gobierne ni tu mente ni tu cuerpo.

Nass Marrero

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